El estrés es una situación conocida por muchas personas

¿Cómo gestiono el estrés?

¿Has sentido alguna vez estrés?

Es una situación que puede afectar a un gran número de personas en algún momento de nuestra vida.

El estrés es una reacción fisiológica de nuestro organismo ante una situación de peligro o amenaza.

Gracias al estrés la Humanidad ha logrado sobrevivir.

Gracias al estrés estamos aquí y ahora.

El problema surge cuando estas situaciones se convierten en algo que se mantiene en el tiempo o se repite y además, comienzan a presentar señales de que algo está alterando nuestra forma de vivir.

¿Cuáles sería estas señales?

¿Cuáles serían las señales de estrés?

Las señales de estrés nos avisan de que algo va mal

Ante determinadas situaciones que la vida nos va presentando, nuestra mente y nuestro cuerpo son capaces de adaptarse y así, logramos evolucionar.

Sin embargo, podemos encontrarnos ante determinados momentos en que esa adaptación no se produce con la espontaneidad y naturalidad prevista. En ese caso, aparecen una serie de señales que nos hacen intuir la presencia de estrés.

Las señales son de diversa índole y pueden afectar a cada persona de un modo diferente.

Estas señales pueden afectar a:

  • Tu mente.
  • Tus emociones.
  • Tu cuerpo.
  • Tu comportamiento.

Tu mente

El aspecto cognitivo es el primero que se afecta en situaciones de estrés.

Pueden aparecer determinadas sensaciones o pensamientos que nos indican la presencia de estrés.

Resulta necesario estar atentos a la aparición de este tipo de señales ya que, si las percibimos de forma temprana, podemos evitar instalarnos en este estado.

Pueden presentarse:

  • Irritabilidad ante situaciones cotidianas que nos provocan malestar.
  • Presencia de pensamientos repetitivos sobre un determinado asunto.
  • Dificultad en la concentración.
  • Pérdida de memoria.
  • Dificultad en la toma de decisiones.

Tus emociones

Las señales emocionales suelen presentarse seguidamente.

Es frecuente empezar a sentir y percibir una serie de sensaciones que antes no teníamos o incluso, puede que, estuvieran presentes pero, no éramos conscientes de ellas.

Algunas señales emocionales son:

  • Frustración que aparece ante la imposibilidad de realizar tareas cotidianas.
  • Rabia tras la sensación de dificultad ante la realización de algún proyecto.
  • Tristeza debido a un bajo estado de ánimo.
  • Preocupación excesiva ante nimiedades.

Tu cuerpo

Nuestro cuerpo es el reflejo de todo lo anterior.

Cuando aparecen señales que afectan a nuestro cuerpo, el estrés se ha instaurado para quedarse un tiempo.

Entre las señales físicas podemos destacar:

  • Nerviosas como dolor de cabeza, mareo, inestabilidad.
  • Digestivas como es el dolor de estómago, la úlcera, la diarrea, el colon irritable.
  • Urogenital como las cistitis de repetición, cándidas, problemas de regla.
  • Infecciosas como la repetición de catarros, virus.
  • Musculares como son las contracturas o los tics tan frecuentes y molestos.
  • Dérmicas afectando a cada persona de un modo diferente.

Tu comportamiento

Tras la aparición de estas señales, la reacción es el siguiente elemento de aparición.

Nuestra conducta se ve alterada de un modo u otro y además, empezamos a desarrollar patrones de comportamientos diferentes para intentar defendernos de esta situación.

La agresividad, la repetición o la dificultad en las relaciones van apareciendo.

Identifica tus detonantes

Un primer paso para aprender a gestionar el estrés es tratar de identificar aquello que te estresa.

¿Cómo puedo hacerlo?

¿Cómo gestiono el estrés?

Comienza por identificar aquello que te ha generado un cambio, ya sea físico, mental o emocional.

Para ello, es recomendable reconocer mi situación y descubrir cómo me encuentro y de qué manera me está afectando.

Resulta muy interesante señalar que intentar incorporar el hábito de escribir todo aquello que me está sucediendo, me ayuda a identificar las causas, entender desde dónde actúo y cómo me afecta a todo mi ser.

Así pues, hay 3 preguntas que puedo hacerme:

¿Qué causó el estrés?

¿Cómo me sentí?

¿Cómo reaccioné?

Aprende a identificar tus detonantes

Aprender a gestionar el estrés

Podemos aprender a gestionar el estrés si somos capaces de identificar aquello que nos provoca esa situación y encontrar las herramientas que me permiten orientar ese estrés hacia una situación de salud.

Para ello, te propongo una serie de recomendaciones.

Aprende a diferenciar lo urgente de lo que no es

Aprende a diferenciar lo urgente

Nos encontramos diariamente envueltos en mil situaciones que demandan nuestra atención de forma urgente.

Sin embargo, si te detienes un momento y lo analizas, podrás diferenciar si ese asunto es realmente urgente o por el contrario, se puede posponer o delegar en otra persona.

Aprende a decir No

Aprende a decir no

En algunos momentos nos podemos sentir obligados a ayudar a alguien o intentar realizar una tarea que nos entorpece nuestra actividad diaria. En esos momentos, resulta necesario aprender a decir No.

Revisa tus hábitos

Revisa tus hábitos

Resulta imprescindible aprender a conocerse y reconocer aquello que te provoca estrés aunque, sea algo que llevas haciendo toda la vida o no puedes dejar de hacerlo, como puede ser ver una película de miedo la noche anterior a un evento importante.

Dieta

La dieta saludable ayuda

Resulta necesario dedicar un tiempo a incluir en tu dieta alimentos saludables que te aporten serenidad y equilibrio como son las frutas y hortalizas así como, productos de temporada.

Descanso

Mantener la higiene del sueño ayuda al estres

Mantener una buena higiene de sueño es un elemento clave para la gestión del estrés. Es recomendable no sólo dormir un determinado número de horas sino y sobre todo, la calidad del sueño.

Fomenta la asertividad

Practica la asertividad

La asertividad es la capacidad de poder expresar nuestras emociones, pensamientos o ideas de una forma natural. Si la practicas podrás descubrir el beneficio que te otorga la posibilidad de expresarte.

Organízate

Organízate para planificar las tareas

¡Organízate! Es posible encontrar el modo de planificar todas y cada una de las actividades diarias. A veces, resulta recomendable dedicar un tiempo, a comienzo de semana, para tratar de distribuir el trabajo y todas las tareas a realizar.

Mante tu actividad mental y física

Mantener la mente activa es importante

La práctica de una actividad física diaria es una herramienta muy valiosa para tener una buena gestión del estrés. Trata de incluir en tu planning la presencia de actividad física diaria. Así mismo es recomendable mantener nuestra mente activa, recurriendo a actividades como sudokus, crucigramas, lectura.

Cultiva la gratitud

la soledad es un estado de aislamiento.

Cultivar la gratitud te aporta el beneficio de poder agradecer a la vida todo aquello que te ha sido dado de una manera gratuita.

Aprende a conocerte

La amabilidad te hace conectar con tu esencia

Aprende a conocerte para saber de dónde viene ese estrés y empezar a hacer una indagación que te permita descubrir el modo de cambiar.

Disfruta la vida

Toda la felicidad está en ti.

Disfrutar la vida es una obligación que debemos asumir como parte de nuestro legado.

Recuerda toda la felicidad está en ti.


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Julia Nogueira Soriano TERAPIAS

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