La atención consciente, esa compañera que nos aporta bienestar

La atención consciente es esa fiel compañera que nos permite enfocarnos en el momento presente y aprender a controlar nuestros pensamientos de un modo eficiente.
Entendiendo la atención consciente
La atención consciente (también conocida como mindfulness) es una práctica y una forma de vivir que consiste en prestar atención plena en cada momento presente, de manera intencional y sin juzgar. Es decir, se trata de estar realmente en el aquí y ahora, en lugar de perderte en pensamientos sobre el pasado o el futuro.
Se trata de prestar una especial atención a todo aquello que sucede en tu cuerpo, en tu mente y en tu entorno.
Si practicamos la atención consciente, posiblemente, vamos a descubrir un mayor grado de bienestar en nuestra vida cotidiana.
Podemos identificar algunos ejemplos de atención consciente si nos detenemos a contemplar:
- Notar cómo respiramos.
- Dedicar unos minutos a contemplar cómo es la respiración, su movimiento de entrada y salida, su ritmo.
- Sentir las sensaciones físicas mientras caminas (calor, notar el pulso, sentir la presión en las piernas).
- Aprender a contemplar todos los detalles de un edificio mientras paseas: su aspecto, su color, la antigüedad.
- Escuchar a alguien con total presencia, sin preparar tu respuesta mientras habla.
- Observar tus pensamientos sin identificarte con ellos (“Estoy sintiendo ansiedad”, en lugar de “Soy ansioso”).
Cuáles son sus beneficios
- Reducir el estrés y la ansiedad.
- Mejorar la concentración y la memoria.
- Aumentar la regulación emocional (menos reacciones impulsivas).
- Fortalecer el sistema inmunológico.
- Mejorar la calidad del sueño.
- Fomentar la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.
- Nos proporciona bienestar y felicidad.
- Fortalece nuestras relaciones personales.
- Nos aporta seguridad y confianza en nosotros mismos.
- Conecta con nuestra esencia, con nuestro Yo interior.
Cómo podemos ponerla en práctica
Hay muchas formas, pero las más comunes son:
- Meditación formal:
- Sentarte en silencio y enfocar la atención en la respiración.
- Cuando notes que tu mente se distrae, simplemente reconoces la distracción y vuelves a la respiración.
- Dedica un tiempo a sentir cómo el aire entra por la nariz y sale por la boca.
- Siente cómo ese aire te alimenta y te nutre.
- Mantén esa actitud durante unos minutos, interiorizando todo lo que va llegando a tu interior.
- Atención consciente en la vida diaria:
- Comer conscientemente (saboreando, masticando despacio, enfocando nuestra atención en el color y sabor de los alimentos).
- Escuchar con atención plena, sin adelantarnos a responder.
- Caminar sintiendo el contacto de los pies con el suelo.
- Ducharte sintiendo el agua, el olor, la temperatura.
- Disfrutar de un café en compañía sin prisas.
- Conecta con la naturaleza, rodéate de escenarios que te aporten energía vital (dar un paseo por la playa o caminar entre árboles).
Un caso concreto: la mente preocupada
Una mención especial merece dedicar un espacio a la presencia de una «mente preocupada» cuando la afluencia de pensamientos repetidos nos invaden y no nos permiten estar en el aquí y ahora.
Cuántas veces nos hemos encontrados inmersos en un bucle de pensamientos acerca de lo que podrá o no suceder en relación a un acontecimiento venidero.
¿Qué pasará?
¿Y si no soy capaz de lograr ese objetivo?
¿Y si sucede esto?
Estas y otras muchas preguntas nos agobian de un modo repetido sin encontrar el modo de romper ese círculo y salir de ahí. Además, nuestro cerebro no DISTINGUE entre algo real de lo que es imaginario.
Y es precisamente, la repetición de esos pensamientos negativos lo que atrae esas situaciones reales negativas.
En estos casos es nuestra mente la que dirige nuestros pensamientos y nos lleva al lugar de la duda e incertidumbre.
¡Aprende a soltar!
No luches contra tu mente.
Permite que esos pensamientos esté ahí.
Contémplalos como si se tratara de una ola que pasa por encima de tu cabeza.
Sumérgete debajo de esa ola y contémplala desde ahí, desde la distancia.
Aprende a dirigir tus pensamientos.
Para ello es indispensable enfocar tu ATENCIÓN de un modo CONSCIENTE en algo que tú decidas.
Distrae a tu mente. No dejes que ella dirija tu atención.
Empieza ahora.
AGRADECE todo lo que la vida te ofrece en cada momento.
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