Hoy me doy una oportunidad para escogerme en primer lugar y reconocerme como ser único.

Hoy me concedo una oportunidad para ser quién yo quiera ser.

Hoy me doy una oportunidad para escogerme y ser yo misma.

Hoy me doy una oportunidad para quererme.

Darse una oportunidad

Hoy me doy una oportunidad para ser yo misma y empezar a desarrollar un camino nuevo que me permita encontrarme con la persona que quiero ser.

Para ello voy a intentar concederme una serie de consideraciones que hasta el momento no me había podido plantear:

  • Quererme en primer lugar.
  • Perdonarme ante todo.
  • Empezar a elegirme.
  • Me merezco ser feliz.

Quererme en primer lugar

A partir de ahora voy a comenzar a quererme.

Aunque bien es cierto que no es algo sencillo, ya que mi tendencia es criticarme y culparme por casi todo, voy a intentarlo.

Lo haré poco a poco, sin prisa, pero sin pausa, y lo más importante, de forma sincera, sin engaños ni excusas.

Voy a comenzar por pequeños detalles que me miman y me hacen sentir bién.

Cada día, en lugar de castigarme con todo aquello que he hecho mal, voy a felicitarme por todo lo que consiga, además de conservar y disfrutar de todo aquello que simplemente me hace bien. Se trata de cambiar la perspectiva y observarme de otro modo, ese desde el que me siento orgullosa de mi misma. Quizás tenga poca práctica y me cueste mucho esfuerzo, pero si nunca empiezo difícilmente llegaré a valorarme y así, es imposible que sea capaz de darme prioridad.

Otra cosa que puedo hacer es aceptarme. Así es. Me daré permiso para ser esa persona que se cobija en mi interior, esa que hasta ahora sentía pánico por salir y por sentirse rechazada. Me mostraré tal y como soy. Y lo haré no solo para mí, sino para todo el mundo. Seré la misma persona sola que acompañada.

Además, la promesa más importante que me voy a hacer es priorizarme, es decir, preguntarme en todo tipo de situaciones cómo me encuentro y qué quiero y en base a ello decidir. No como hasta ahora que, si me preguntaba, era para saber cómo se encontraban los demás y qué querían, para luego actuar en consecuencia.

Perdonarme ante todo

En el día de hoy voy a perdonarme ante todo, por todo lo que he hecho y lo que no he podido hacer, sin culpa, sin castigo, sin reproche.

Perdonarse a uno mismo es algo fundamental para disfrutar de buena salud mental y paz interior. Es uno de los mejores regalos que nos podemos hacer, ya que es fuente de estabilidad emocional, aunque, claro, no es tarea sencilla.

Para ello debo desarrollar algunos aspectos como la humildad, la autoestima y la paciencia.

Todas las personas, en alguno u otro momento de nuestra vida, hemos cometido errores. Pero de nada sirve, lamentarse o martirizarse tratando de evitar esos actos.

Me voy a perdonar todas aquellas veces que me dejé para el final o que ni siquiera me tuve en cuenta. Y esas otras en las que, aun sabiendo lo que quería, me traicioné. Porque una condición necesaria para ser feliz es estar en paz conmigo misma, libre de culpas, rechazos y castigos

Empezar a elegirme

Aprender a elegirme es una ardua tarea.

Aprender las cosas que importan de verdad, aprender a fallar, aprender a ganar, a arriesgar, a convivir con la incertidumbre y la culpa es un asunto serio que merece tiempo y dedicación.

Lo importante es decidir: me elijo a mí.

Parece una contradicción, dada la manera en que hemos sido educados, priorizando siempre «al otro».

Pero para poder empatizar, ayudar y ponerse en su lugar, primero me tengo que elegir. No en un sentido egoista sino de prioridad.

Hoy me elijo por encima de todo y de todos, porque me merezco un tiempo para mí.

 Porque siempre he cuidado de los demás, y aunque esto no es una obligación, he decidido que yo siempre debo de ser mi primera opción.

 Hoy he decidido desplegar mis alas y empezar a volar hacia lo que realmente quiero, sin culpas ni reproches.

Porque ante todo yo soy lo primero.

Me merezco ser feliz

Ya llegó el momento: hoy toca ser feliz.

 De hecho, el momento presente es el mejor para tomar las riendas de mi vida para izar el vuelo hacia todas las metas que nos hayamos marcado, pues solo hay una manera de conseguir nuestro objetivo y es dirigiendo todo mi esfuerzo hacia él.

Nuestra vida está llena de altibajos, momentos en los que nos sentimos felices y aquellos otros, en que las cosas parecen ir algo peor. Eso es la vida.

Cuando nos sentimos felices, las razones por las que nos sentimos así sobresalen por encima del resto. Son esos pequeños instantes que llenan de luz y brillan en ese preciso momento.

Y esos instantes pueden aparecer en cualquier momento, detras de una esquina, a la vuelta de una dura jornada de trabajo, tras una conversación inesperada.

Pero están ahí: ese abrazo inesperado, esa sonrisa mágica que te devuelve la ilusión o una llamada cálida que te reconforta en las situaciones difíciles.

Además, alcanzar y disfrutar la felicidad no sólo depende del esfuerzo en encontrarla sino y sobre todo, de la actitud que tengamos para descubrir dónde está ese pequeño instante que me está esperando para hacerme feliz.

La felicidad es gratuita, no cuesta dinero y nos proporciona bienestar y confianza.

Se encuentra tras todo aquello que nos cuida y nos mima.

¡Encuéntrala!

«La suerte es lo que sucede cuando la preparación se encuentra con la oportunidad»

(Séneca)


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Julia Nogueira Soriano CRECIMIENTO PERSONAL

2 Replies

  1. Gracias , por su escucha y humanidad, sus palabras cálidas siempre , he empezado este camino y aunque hasta ahora no me salga aún , comienzo con su ayuda.
    Un abrazo 🤗

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