El invierno ya está aquí. Y ha llegado para quedarse. La energía vital comienza a replegarse. Las horas de luz se van reduciendo poco a poco. Y nos invita a la interiorización.

Tras el período de depuración realizado durante el otoño, nuestro cuerpo ya se encuentra preparado para la llegada del INVIERNO.
La energía vital empieza a declinar, pasando poco a poco a un estado de LATENCIA. Es por ello necesario insistir en la importancia a tener en cuenta el cuidado que hacemos durante esta etapa.
Así pues, nuestra dieta debe centrarse en el consumo de alimentos densos que aporten energía y sobre todo, que no contaminen nuestro cuerpo. En este sentido, podemos hacer uso de uno de los elementos mas antiguos conocidos: EL USO DEL FUEGO. Los guisos y platos calientes resultan imprescindibles para obtener la energía necesaria durante el invierno sin tener que recurrir a alimentos calóricos, ya que el uso indiscriminado de este tipo de alimentos ocasiona un acúmulo de energía densa con dificultad en su eliminación, ocasionando un estado desfavorable para la llegada de la siguiente estación.
Si nos centramos en las estación del invierno podemos destacar las siguientes CARACTERÍSTICAS:






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