La rabia se considera una emoción primaria que expresa un malestar interior y nos moviliza para responder a una situación que percibimos como una amenaza o un peligro, siendo fundamental para la supervivencia.

Características
La rabia es una emoción primaria que presenta una serie de características que la definen.
Estas son las siguientes:
- Es universal a todas las personas.
- Se determina fácilmente por la expresión facial.
- Presenta una función de adaptación.
- Es perdurable en el tiempo.
- Suele provocar una reacción biológica.
Funciones
Al hablar de la rabia, podemos encontrar la presencia de 3 tipos de funciones destacadas.



Hacia dónde se dirige
Algunas veces, esta emoción surge como consecuencia de una reacción hacia otra persona que, nos provoca esa reacción de expresión.
En otras ocasiones, la rabia va dirigida contra uno mismo, acompañándose de otras emociones como la culpa.
En cualquier caso, tanto si va dirigida a otra persona como hacia nosotros, no nos libera. Al contrario, nos destruye. Nos hace infelices.
Si no abordamos esta emoción de un modo adecuado, va a ir creciendo, cada vez mas en nuestro interior, provocando un malestar mayor.

Qué nos enseña la rabia
Puede que tras esta emoción encontremos una serie de circunstancias que presentan como rasgo común la insatisfacción personal.
Entre estas situaciones podemos encontrar:
- Situaciones de abandono en la infancia.
- Expectativas no cubiertas.
- Exceso de perfeccionismo.
- Sentimientos de inferioridad.
- Sensaciones de fracaso.
- Frustraciones repetidas.
Todo ello nos conduce a tratar de indagar qué es lo que mueve esa emoción y de dónde procede.
Solo si indagamos de un modo profundo y sincero, podremos gestionar de forma favorable estas situaciones.
Abordaje de la rabia.
Al abordar la rabia debemos contemplar una serie de aspectos

Identificar la rabia. A veces, la rabia se ha aprendido desde niño como un modo de reaccionar ante determinadas situaciones. En otras ocasiones es un modo de expresar algo que no te agrada. En cualquier caso, es recomendable saber de dónde procede esa emoción.
Reconocer los síntomas que alertan. Es interesante darse cuenta de qué elementos acompañan de forma habitual a al rabia. Puede ser que se presente un nudo en el estómago. sudoración excesiva, dificultad en la expresión.


Aprender a bajar la intensidad de la rabia. Resulta interesante concentrarse en esta emoción, respirar profundamente y conectar con tu yo profundo.
Herramientas de abordaje. El enfoque de la mente hacia otro punto de atención resulta casi imprescindible para poder abordar esta emoción. Distraer tu mente, dirigir tu atención hacia otro lugar es importante.


Encuentra otros modos de expresar tus emociones. Aprende a reconocer cómo te sientes, qué deseas expresar y cómo quieres hacerlo. La elección está en ti.
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