La tristeza, compañera de viaje

La tristeza es una emoción que afecta a muchas personas

La tristeza es una emoción primaria, propia del ser humano, que se presenta cuando nos vemos envueltos en determinadas situaciones que no nos permiten contemplar la realidad desde otra perspectiva, dando lugar a la aparición de sensaciones.

Características

La tristeza es una emoción primaria que se caracteriza por la presencia de una serie de sensaciones como el dolor, sufrimiento o vacío que condicionan tu estado en mayor o menor grado.

Presenta una serie de características:

  • Es universal. Todas las personas han presentado alguna vez esta emoción.
  • Determinan fácilmente la expresión facial.
  • Perdurable en el tiempo.
  • Tiene una función adaptativa.
  • Provoca una reacción biológica.
  • Forma parte de un sistema motivacional, es decir, nos ayudan al cambio.

¿Cuál es su función?

La tristeza surge desde nuestro interior para poder responder a una realidad que nos afecta de un modo determinado.

Nos enfrentamos a una realidad que no podemos afrontar de un modo efectivo.

En este sentido, resulta necesario saber dónde nos encontramos y hacia qué lugar nos dirijimos.

Es importante darse cuenta de nuestra situación.

¿Cuál es su función?

1-Adaptativa.

Prepara a nuestro cuerpo para la acción, permitiendo la realización de una determinada función.

2-Motivacional.

La presencia de esta emoción condiciona la aparición de una conducta que nos lleva al cambio.

3-Social.

Facilita la interacción con otras personas, ya que, podemos interpretar su presencia y qué información nos ofrece.

La tristeza puede desempeñar una función adaptativa

¿Dónde puede reflejarse la tristeza?

En nuestro cuerpo la tristeza adopta un patrón que claramente refleja su presencia.

Cuando sentimos esta emoción hay una marcada tendencia al cerramiento.

Nuestra cabeza cae, el pecho se derrumba, los hombros ceden.

Es una postura típica que nos conduce a pensar cómo será esa emoción dentro de nuestro cuerpo.

La fuerza muscular cae y se desploma toda la musculatura.

Un rasgo peculiar es la mirada, perdida, ausente.

Se acompaña de llanto, un compañero frecuente en este viaje.

El llanto suele acompañar a la tristeza

En nuestra mente la tristeza suele manifestarse acompañada de otras sensaciones como puede ser la apatía, la indiferencia, el dolor o la frustración.

Los pensamientos repetitivos de índole negativo suelen acompañar a la tristeza.

A veces, se presenta la sensación de tener un vacío interior que difícilmente se llena.

Son frecuentes las alteraciones cognitivas como es la dispersión mental o la falta de concentración.

Todo ello nos lleva a sentir que no podemos enfrentarnos a nuestra realidad porque no somos capaces de ver mas allá de nuestro momento presente.

La tristeza puede afectar a nuestro estado mental

Causas que pueden originar tristeza

La tristeza es una emoción muy común que, puede que la mayoría de las personas, hayan experimentado en algún momento de su vida.

Son muchas las situaciones que pueden derivar en su aparición.

Entre las causas podemos citar las siguientes:

  • La enfermedad es una de las causas que condiciona, en gran medida, su aparición. Nos encontramos ante una situación adversa que no podemos gestionar de un modo razonable.
  • Las rupturas amorosas son una de las situaciones que llevan aparejada la presencia de una tristeza profunda. Suele durar algún tiempo.
  • Los duelos por pérdida de un ser querido es una de esas experiencias en las que nos vemos inmersos en una situación difícil de superar.
  • Los problemas económicos suelen afectarnos de un modo peculiar.

Transformando la tristeza

Es posible pensar que la mayoría de los seres humanos experimentamos tristeza en algún momento de nuestra vida.

Es algo inherente al ser humano.

El problema surge cuando esa emoción perdura en el tiempo o se vive con demasiada intensidad.

Para ello, sería recomendable reconocer algunas claves que pueden ayudarnos a gestionarla de un modo efectivo.

En este sentido, podemos contemplar los siguientes puntos:

  • Identificar la emoción. Resulta necesario conocerse y saber qué es lo que nos sucede.
  • Conocer su causa. Es importante descubrir qué nos ha llevado a tener esta emoción.
  • Determinar la intensidad de la emoción. A veces, nos resulta difícil saber cuál es la intensidad de lo que estamos sintiendo.
  • Conocer el grado de tolerancia. Es recomendable conocer hasta qué punto nos resulta tolerable esa emoción.
  • Entiende que es algo pasajero y no dura para siempre.
  • Reconocer su presencia como una oportunidad para el cambio.
  • Practicar ejercicio saludable.
  • Aumentar el consumo de alimentos antioxidantes.
  • Buscar una alternativa que nos ayude a movilizar esa energía bloqueada que nos impide avanzar.
  • Buscar ayuda acudiendo a consultar un profesional que sabrá enfocar tu situación de un modo eficaz.

«Las lágrimas que no se lloran, ¿esperan en pequeños lagos? ¿ o serán ríos invisibles que corren hacia la tristeza?» -Pablo Neruda-

Transformar la emoción nos lleva a descubrir nuevos horizontes

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Julia Nogueira Soriano PATOLOGÍAS

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