Amarse a uno mismo, uno de los pilares fundamentales para alcanzar la felicidad

Amarse a uno mismo es uno de los pilares fundamentales

Entendiendo el amor a uno mismo

Aunque somos seres sociales que necesitamos relacionarnos con los demás y recibir amor en cada uno de nuestros encuentros, no podemos olvidar uno de los pilares fundamentales: el amor a uno mismo.

El amor a uno mismo es un pilar básico en la construcción de nuestra personalidad.

Significa crear una relación sólida y enriquecedora con nosotros mismos, basada en la aceptación, el respeto y el cuidado personal.

Como dice Oscar Wilde:

“Amarse a sí mismo es el inicio de una aventura que durará toda la vida, el único amor fiel, comprensivo, que todo lo puede que nunca nos defrauda y que siempre nos acompaña es el amor propio

¿Qué es quererse a uno mismo?

A veces, esta pregunta nos resulta difícil porque no sabemos muy bien cuál es el camino correcto o sentimos que somos egoístas.

Sin embargo, saber responder de manera asertiva a esta cuestión ya te está hablando de saber cómo quererte o al menos, estás iniciando el proceso.

Quererse a uno mismo está muy relacionado con el autoconocimiento y por tanto, con la autoestima.

¿Cómo puedo aprender a quererme?

Amarse a uno mismo es una las tareas mas difíciles de mantener y lograr durante toda la vida, ya que, dependiendo de las circunstancias o de nuestras exigencias podemos alcanzar un nivel determinado que nos proporcione bienestar y felicidad.

Así pues, ¿Cómo podemos querernos?

Conócete mejor

El autoconocimiento o como se denomina en Psicología, el Autoconcepto se refiere a lo que piensas de ti, al concepto que tienes de tu persona.

Es un concepto que se ha ido generando a lo largo de tu vida, gracias a todas las experiencias que has ido viviendo.

En este sentido, resulta muy interesante conocer cuál es tu autoconcepto, ya que depende de él cómo vas a tratarte, cuál es tu diálogo interior, cómo te hablas.

Así pues, resulta imprescindible conocer cuál es el concepto que tienes de ti mismo. Ante una equivocación o un error hay que concederse el permiso a equivocarse y no dejar entrar al castigo o la culpa. En ese mismo sentido, si hacemos algo bueno, es necesario reconocerlo y aprobarlo para reforzar nuestra autoestima. Esa aprobación y valoración debe venir desde nuestro interior y no esperar a que llegue desde fuera. Todo lo que llega de fuera es un regalo, no lo necesitamos para sentirnos bien.

¿Cómo eres?

¿Te gustas?

Tómate tu tiempo.

Trata de conectar con tu interior, ver cuáles son tus sensaciones.

Trabaja tus fortalezas

Las fortalezas son aquellas habilidades, capacidades y valores que todos poseemos y a veces, ni siquiera, somos conscientes de que las tenemos.

¿Te has preguntado alguna vez en qué destacas?

Vivimos inmersos en una sociedad en la que se suele enfocar la atención en aquello que fallamos.

Pocas veces nos centramos en lo que somos buenos o destacamos.

Incluso, de un modo espontáneo o natural, presentamos cierta habilidad a la hora de realizar alguna actividad o mostramos cierta maestría en determinados proyectos.

Te has preguntado ¿ en qué soy buena de manera natural?

¿Cuáles son mis habilidades?

Todas aquellas actividades que realizamos de manera natural y nos proporcionan bienestar, confianza y seguridad, se pueden encontrar entre ellas.

Si eres capaz de lograr un propósito, como pueda ser sacar el carnet de conducir, programar una tarea, aprobar unas oposiciones, has tenido que poner en marcha muchas habilidades y capacidades: esfuerzo, voluntad, disciplina, ilusión, creatividad. Todas ellas son tus fortalezas. Están ahí para recordarte cuánto vales, sin que nadie te lo tenga que recordar.

Interpreta tus emociones

Las emociones son unas reacciones complejas de nuestro organismo ante la llegada de un estímulo .

Éste puede venir desde nuestro interior, a través de pensamientos o recuerdos o desde el exterior, mediante una situación o experiencia vivida.

Conocerse a todos los niveles implica un mayor grado de profundización en el proceso de crecimiento personal.

En este sentido, resulta necesario contemplar cuál es nuestro estado emocional y conocer cómo aparecen nuestras emociones en cada momento.

Darle un sentido y entender de dónde vienen nos ayuda a entender cómo somos y cómo sentimos.

Resulta interesante conocer la diferencia entre una emoción y un sentimiento.

Mientras la emoción es una reacción compleja de nuestro organismo, el sentimiento es una percepción subjetiva que combina las éstas con las experiencias del pasado y nuestra personalidad.

Esto nos ayuda a entender cuáles son nuestros estados emocionales y cómo podemos abordarlos.

Permite que las emociones estén presentes en tu momento e intenta darles un sentido para que puedan ayudarte a comprenderte y conocerte mejor.

Cultivar la autocompasión

La autocompasión es la habilidad de tratarte a ti mismo con la misma amabilidad, comprensión y compasión que tratarías a un amigo o a un ser querido tanto en los buenos momentos como en los tiempos difíciles.

¿Cómo te tratas?

A veces, somo críticos con nosotros y nos juzgamos de un modo severo como si de un juez se tratase.

 En lugar de juzgarte y ser crítico contigo mismo en etapas o situaciones difíciles, practica la autocompasión. 

Utiliza un autodiálogo comprensivo, constructivo, positivo y autocompasivo contigo mismo para darte apoyo incondicional.

Cuántas veces nos hablamos con dureza por haber fallado en alguna situación o nos sentimos frustrados por no haber logrado un propósito.

¿Cómo le hablarías a tu amiga o a tu hermano?

¿Serías tan duro con ellos?

Ponte en tu lugar.

Aprende a mimarte, a cuidarte y a quererte.

Aprende a decir No

Aprende a decir «no» cuando sea necesario y establece límites tanto en tus tareas y actividades durante momentos de estrés y sobrecarga, como en tus relaciones.

La capacidad de establecer límites es una muestra de respeto y amor hacia uno mismo.

Recordemos que merecemos ocupar un lugar prioritario en nuestras propias vidas, ocuparnos de nuestras situaciones, para poder después ayudar de una forma más adecuada a los demás.

Y es, precisamente el enfoque en todos estos valores lo que, a veces, nos confunde, a la hora de establecer la diferencia entre dar y darse.
En este sentido, resulta necesario insistir en la necesidad de ofrecer nuestra ayuda a los demás pero, teniendo siempre presente dónde está el límite.
Además, es frecuente, encontrarse con personas que, debido a una baja autoestima o dificultad en las relaciones, establecen un vínculo excesivamente dependiente.

Enfócate en la búsqueda de la felicidad

Nuestra sociedad tiene enfocado su objetivo en alcanzar el «hacer y el tener».

Sin embargo, el amor hacia uno mismo nos enseña que la felicidad y el bienestar se logra cuando somos capaces de mirar en nuestro interior, porque allí se encuentra la auténtica esencia de nuestro ser.

Cuando somos capaces de amarnos sin juicios, sin límites, podemos descubrir el placer de la felicidad.

Cuando aprendemos a conocer nuestras posibilidades.

Cuando empezamos a aceptar nuestras debilidades.

Cuando somos conscientes de nuestras limitaciones.

Cuando sentimos Amor verdadero por nosotros sin juicio.

Es entonces y solo en ese momento.

Cuando podemos compartirlo.


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Julia Nogueira Soriano CRECIMIENTO PERSONAL

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