Ikigai es tu propósito vital, aquello que da sentido a tu vida y te hace conectar con tu esencia.

Entendiendo el ikigai
Ikigai es tu propósito vital, esa razón de ser que te ayuda a seguir adelante, comprendiendo el sentido de tu vida.
El Ikigai es un concepto japonés que viene de «iki» que significa vida y «gai» que significa propósito.
Sería algo parecido a nuestra «razón de ser» para vivir.
Según los japoneses, todo el mundo tiene un Ikigai.
Cómo dicen Francesc Miralles y Héctor García en su libro:» Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz» todos tenemos un ikigai.
Algunas personas ya lo han encontrado y son conscientes de su existencia, otras lo tienen en su interior y todavía no lo han descubierto, por lo que, aún lo siguen buscando.
Ikigai es nuestro propósito vital, aquello que se encuentra escondido en nuestro interior, en lo mas profundo de nuestro ser.
Se podría definir como esa razón que da sentido a nuestra vida, ese motivo que nos ofrece felicidad, esa pasión que nos permite disfrutar con todo lo que hacemos, ese impulso que te hace saltar de la cama.
Aquellas personas que ya han descubierto su propósito pueden cultivarlo y desarrollarlo, dedicando tiempo y esfuerzo a realizar este cometido.
Sin embargo, hay muchas personas que, todavía, no han descubierto cuál es el sentido de su vida y aquello por lo que merece la pena seguir adelante.
Cómo podemos descubrir nuestro Ikigai
Para poder descubrir cuál es nuestro propósito resulta recomendable trasladarse a la infancia.
Se trata de recordar cuáles eran aquellas habilidades o talentos con los que nos desenvolvíamos con naturalidad.
La infancia está conectada de un modo profundo con el ikigai porque permite dejar fluir de un modo espontáneo a todo aquello que nos gusta y nos hace sentir bien.
Para ello, podemos recordar esa etapa de nuestra vida planteando algunas preguntas:
¿Cuáles eran tus sueños de niño?
¿Qué habilidades tenías cuando eras pequeño?
¿En qué solías destacar?
Descubriendo ikigai
Para poder descubrir cuál es mi propósito es necesario conocer las cuatro preguntas:
- ¿Cuál es mi pasión? Es aquello que despierta en mi lo mejor. Es esa motivación que me impulsa a seguir adelante. No importa el tiempo que le dedique. La pasión surge de la combinación entre aquello que amas en relación a lo buena que eres para desarrollarlo. Flow es una herramienta que permite saber si alguna actividad o cualidad la puedes desarrollar de un modo espontáneo, olvidándote del tiempo (una hora se convierte para ti en minutos) como si algo fluyera.
- ¿En que soy buena? En este punto podemos comentar cuáles son mis habilidades. Es todo aquello en lo que puedo destacar, ya sean habilidades físicas como manualidades, actividades domésticas o cualidades sociales en las que destacan valores como la empatía, capacidad de comunicación. Es aquello que me hace ser diferente al resto. Resulta evidente la capacidad innata que algunas personas presentan respecto a actividades creativas como la música, el arte, la escritura.
- ¿Qué es aquello que el mundo necesita?. Puede ser algo en lo que te sientas útil, ofreciendo al mundo aquello por lo que merece la pena luchar.
- ¿Qué puede hacer por lo que me pueden remunerar?. Es un modo de ganarme la vida mediante la realización de mi propósito.
Antes de seguir profundizando en el descubrimiento de nuestro propósito resulta interesante comentar que todos y cada uno de nosotros vivimos nuestra existencia dividida en dos etapas.
La primera de ellas, nos permite conocer, explorar, descubrir el mundo, equivocarnos. Es en la segunda etapa en la que desarrollamos todo nuestro talento y podemos hacer aquello que nos gusta y se nos da bien, facilitando la conexión consciente con nuestro Ser.
Cómo cultivar el ikigai
Una vez logrado el descubrimiento del ikigai es necesario saber que lo mas importante para su cultivo es el tiempo, ya que te brinda la oportunidad de seguir desarrollando y disfrutando toda la vida.
Resulta necesario dedicar un tiempo, cada día, para fomentar y desarrollar este propósito.
Para poder desarrollar tu ikigai es recomendable conocer toda una serie de actividades que te lleven a cultivarlo proporcionando bienestar, equilibrio y felicidad.
Mantén tu actividad
Cuando amas lo que haces, aunque llegue ese momento en que la sociedad te pide que te retires, no lo hagas. Sigue ayudando, enseñando, haciendo eso que amas, de forma relajada, como voluntario.
No significa que sigas trabajando pero, sí es importante dedicar parte de tu tiempo a poder desarrollar aquello que te motiva, que te impulsa a seguir adelante porque el esfuerzo merece la pena.
No tengas prisa
La prisa no es una buena compañera de viaje.
para poder cultivar el ikigai no puedes tener prisa.
Llegado el momento en que has descubierto cuál es tu pasión, no es necesario dedicar todo tu esfuerzo, de un modo rápido y repentino para recuperar el tiempo perdido.
Se trata de disfrutar de aquello que resulta un estímulo para ti.
Rodéate de buenas personas
Los amigos, los vecinos, la familia son un buen elemento para mantenernos sanos. Contar con esa persona en ese preciso momento, es un lujo.
Saber disfrutar de esos pequeños momentos en buena compañía es uno de los mayores placeres de la vida. Esos ratitos en los que uno necesita una charla, tomar un café o sentir que nos escuchan.
Practica deporte
Practica deporte o alguna actividad física o mental que te aporte bienestar.
El movimiento diario activa tu energía y eso facilita que todo fluya de modo natural.
La práctica de una actividad física diaria resulta muy eficaz, intentando encontrar aquello que se adapte a ti, a tus hábitos y horarios, facilitando el desarrollo de esa actividad.
También resulta interesante mantener tu mente ocupada en tareas o actividades que te ayuden a mejorar la atención y concentración como pueden ser juegos de mesa, sudokus, puzzles o crucigramas.
Cultiva la gratitud
Sentir agradecimiento por todo lo que somos y hemos recibido nos conduce a mantenernos en continuo contacto con lo que nos rodea.
Pero no solo basta con sentirlo. Hay que expresarlo de forma activa hacia todas y cada una de las personas que han contribuido a que tu vida sea mejor.
Dedica unos minutos al comenzar el día a pensar y agradecer a cada persona que te hace mejor.
Sonríe
Sonríe: cada día es un regalo.
Cuando sonreímos se activa un músculo que transmite una información a nuestro cerebro: «Todo va bien».
Es una manera eficaz de activar una actitud positiva que nos lleva asentir bienestar.
Así mismo, cuando nos relacionamos con otras personas, la sonrisa refleja una actitud cercana y amigable, facilitando la comunicación entre las personas.
Re-conecta con la naturaleza
La naturaleza está presente en nuestras vidas.
Aunque, a veces, vivimos al margen de ella, sin prestar atención al ciclo vital y al ritmo que se nos impone de forma natural a través de las estaciones, los ciclos horarios.
No obstante, es necesario volver a re-conectar con la naturaleza.
da igual si vivimos en un entorno urbano o rural.
En cualquiera de las situaciones podemos intentar sentirnos inmersos en un entorno verde, al menos, una hora al día. Un parque, un bosque o una playa son algunos de los lugares a los que podemos acudir para conectarnos.
Nos aporta bienestar, salud, nutrientes como vitaminas y felicidad, ya que formamos parte de un todo como unidad.
Vive el momento
Cada momento, cada experiencia que vivimos se debe afrontar con toda la presencia que sea posible.
Resulta recomendable saber cómo nos encontramos en cada momento, cuál es nuestro grado de concentración y capacidad para estar atentos.
A veces, casi sin darnos cuenta, nos vemos inmersos en pensamientos y recuerdos del pasado que nos impiden vivir el momento presente de un modo intenso y real.
En otras ocasiones, es el temor al futuro o situaciones que están por llegar, las que nos dificultan el disfrute del presente.
Aún así, es necesario hacer un esfuerzo para estar en el aquí y ahora.
Eso nos aportará claridad, efectividad y bienestar en nuestro trabajo y relaciones.
» Si estás plenamente presente en lo que ocurre aquí y ahora, se abrirán nuevas posibilidades en tu vida.»
_Mario Alonso Puig_
Beneficios
Cultivar el propósito de tu vida trae consigo una serie de beneficios para ti y tu salud:
- Mayor longevidad.
- Disfrutar de tener una buena salud mental.
- Menor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares.
- Tener una actitud positiva ante la vida.
- Conocer cuáles son mis fortalezas.
- Sentir la compañía de otras personas.
- Mejorar la calidad del sueño.
- Adquirir bienestar y confianza en uno mismo y en los demás.
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